El debate salta a la luz nuevamente. La pena de muerte. Hablaran y debatirán los políticos juristas y entendidos. El pueblo saciara la sed de venganza de un imperfecto sistema judicial. Pero…

El sacerdote jesuita Ignacio Muguiro, escribió un importante libro sobre la pena de muerte en 1992, que hoy ha cobrado vigencia con la puesta en debate, por el gobierno aprista, de condenar muerte a los violadores. Muchos, con justa razón, piensan que es una cortina de humo de tipo político, pero como el tema es muy sensible dado los espantosos casos de violación, ha tomado protagonismo.

El autor hace un enfoque histórico del tema y aborda una lucidez y objetividad toda la complejidad de sus dimensiones, haciéndolo además con una didáctica digna de tenerla en cuenta en estos momentos de debate. He aquí su resumen:

1 La teológica: dimensión que enfoca el tema de los orígenes de la humanidad, con el antiguo y nuevo testamento, la teología moral y las iglesias del siglo XX, y concluye que la pena de muerte es un problema moral, incompatible con las enseñanzas de Cristo pero que implica una postura personal y de conciencia, frente a delitos execrables que podrían ameritar la pena capital.

2 Criminológica: es abordada por la sociedad compatetismo, pasión y gran carga emocional, el autor concluye que al margen de ser una pena intimidatoria, ejemplarizadora e incluso eficacísima, no se justifica porque primero hay que probar que es una pena justa, pues lo ético va mas allá de lo útil.

3 La Jurídica: lo aborda desde la ley del Talión. La dimensión compensatoria, la agresividad, el afán vindicativo, retributivo y compensatorio y después de muchas razones a favor y en contra, el autor deja flotado la interrogante ¿no seria mejor que quien hizo daño a la sociedad “repare” cooperando positivamente al bien de la sociedad?.

4 La Sociedad: aborda este ítem desde la protección de la sociedad, de los inocentes, del orden, acepta que las cárceles del Perú son centros de corrupción, no de rehabilitación, ni de resocialización, son brutales e infrahumanas y aumenta la depravación de los depravados, pero concluye formulando la siguiente reflexión: “eliminar los problemas humanos, eliminando al hombre, es una facilísima y primitiva solución que viene desde la primera salida de las cavernas…”.

5 El error Judicial: en este punto demuestra, el autor, las altas tasas de error judicial, descubiertas, luego de haber ajusticiado al culpable, aun en los países mas desarrollados, a estos se suman la discriminación racista, étnica, económica, los mas ajusticiados son los negros y los mas pobres.

6 La medicina: aquí escribe sobre la resocialización del delincuente y concluye que en la tierra las cosas solo cambiaran cuando los hombres no se pregunten quien tiene razón, si no quien tiene corazón.

Conclusiones

El tema debe ser abordado desde estas seis dimensiones propuestas por el RP Muguiro y debe tenerse en cuenta que los hombres en cada época viven en medio de leyes, normas y costumbres que nos parecen normales, como parecían normales las matanzas en los inicios de la conquista española, como parecían normales los ajusticiamientos de la Revolución Francesa, la Bolchevique, la defensa estalinista del estado soviético, la revolución de PolPot, el ahorcamiento de 22 criminales Nazis en Nuremberg, pero que años después nos parecen verdaderas monstruosidades.

Tampoco olvidemos que un acto brutal como una violación no lo podemos enmendar con otro acto brutal de pena de muerte, del asesinato a sangre fría, pues estaríamos legalizando la ley del Linchamiento, que muchas veces ganas no faltan, pero ante todo caso el debate esta abierto y mientras tanto mucha tinta correrá y muchos debates se harán. Lo importante es que razonemos y progresemos como sociedad defendiendo siempre la vida, la justicia y la paz personal y social.

Miguel Palacios Celi


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